En el Londres de 1662, los cimientos del seguro moderno no fueron puestos por un catedrático universitario ni por un matemático, sino por un mercader de 42 años de mercería llamado John Graunt. Graunt no era ni estadístico ni demógrafo —en aquella época no existía ninguna de ambas profesiones. Tampoco era actuario, científico ni político. Era un hombre que pasó la vida llevando la cuenta de botones, agujas e hilo.
La Mentalidad del Mercader
Al aplicar la meticulosa lógica de inventario de su oficio a la población de Londres, Graunt fue pionero en el uso de hechos cuantitativos sobre el Estado. Transformó las "mercancías" cotidianas de su observación comercial en un revolucionario muestreo de la vida humana, tratando las fluctuaciones poblacionales como inventario para el Estado. Como autor de Observaciones Naturales y Políticas, Graunt transformó el simple proceso pasivo de recopilar información en un poderoso y complejo instrumento para interpretar el mundo —y los cielos— que nos rodean.
Al buscar patrones ocultos en la supervivencia y la muerte humanas, Graunt desplazó la percepción de los problemas sociales de caprichos divinos a conjuntos de datos manejables. Esto creó las primeras métricas cuantitativas que permitirían, con el tiempo, la valoración científica del riesgo.